ACT está ayudando a construir una planta compacta de compostaje y estabilización biológica en una isla turística griega. La planta está diseñada para tratar 300 toneladas de residuos orgánicos y vegetales. Al procesarlos allí mismo, se reduce el transporte de residuos al continente.
En el proceso de tratamiento se utilizan membranas semipermeables para reducir al mínimo los olores, las emisiones y otros impactos en la isla, que vive en gran medida del turismo. El compost resultante se queda en la isla y allí lo pueden usar los hoteles y en la agricultura. Así se crea un ciclo local en el que los residuos orgánicos y vegetales se convierten en un producto que se puede usar directamente en la propia isla.